SAN PEDRO DE MERIDA: Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.

Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.

Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.

Una buena bota, el camino acorta.

Una cosa piensa el amo y otra la que piensa el caballo.

Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.

Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.

Una maravilla, con otra se olvida.

Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.