SAN PEDRO DE MERIDA: Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe.

Si tu mujer te pide que te tires de un tejado, pidele a Dios que sea bajo.

Si tu vecino te alaba y felicita, en algo te necesita.

Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.

Sin penas, todas las cosas son buenas.

Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.

Solano, ni en invierno ni en verano.

Sólo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.

Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!

Son nones y no llegan a tres.

Suegra, ni de caramelo.

Suerte, y al toro.

Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.

Tal para cual, para tal culo, tal pañal.

Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.

Tanto le alabas que nunca acabas.

Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe.