SAN PEDRO DE MERIDA: Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.

Si tu mujer te pide que te tires de un tejado, pidele a Dios que sea bajo.

Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.

Si vienen los patos, viene la nieve.

Sin pan y vino, no hay amor fino.

Sirva de algo mientras se muere.

Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.

Sólo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.

Sólo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.

Son mejor tres hombres corrientes que uno sabio.

Suegra, ni aún de azúcar es buena.

Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Sustos y disgustos matan a muchos.