Dos
amigas hablando por la
calle:
- Oye, ¿solucionó el
médico la impotencia de tu marido?
- Si, me dijo que le pusiera Taurina en la cena y que ya vería...
- ¿Y que tal?
- Pues hija, nada mas tomarse el primer plato, se levantó, tiró al suelo todo
lo que había en la mesa, me tumbó, y me echo el polvo del siglo.
- Eso es fantástico...
- Si... pero en mitad del
restaurante.