SAN PEDRO DE MERIDA: Se pierden un sacerdote y una monja en una tempestad...

Va un pelirrojo al confesionario.
* ¿Pecas, hijo?
* Sí padre, hasta en el amor.

Se pierden un sacerdote y una monja en una tempestad de nieve. Después de un rato, llegan a una cabaña agotados. Sintiéndose agotados se preparan para ir a dormir:
- Hermana, usted duerma en la cama. Yo dormiré en el suelo con el saco de
Dormir. - Propuso el cura caballerosamente.
Inmediatamente se mete en el saco, sube la cremallera y empieza a quedarse dormido.
- Padre, tengo frío. - Le susurra la monja.
El cura baja la cremallera del saco de dormir, se levanta, busca otra manta y
cubre a la monja con ella. De nuevo el cura se mete en el saco, sube la
cremallera y empieza a quedarse dormido.
- Padre, sigo teniendo mucho frió. - Dice la monja.
El sacerdote desabrocha el saco, se levanta otra vez, busca otra manta, la pone sobre ella y se mete en el saco de nuevo. Apenas sus ojos se cerraron:
- Padre, me estoy congelando... - Dice la monja.
- Hermana, tengo una idea: Estamos a millas de cualquier ser humano, aleja dos completamente de la civilización. ¿Por que no hacemos como si fuéramos marido y mujer?
- Por mi no hay problema - Contesta la hermanita con voz coqueta.
¡Pues levántate de la puta cama y busca tu misma la manta!