Se pierden un sacerdote y una monja en una tempestad de
nieve. Después de un rato, llegan a una cabaña agotados. Sintiéndose agotados se preparan para ir a dormir:
- Hermana, usted duerma en la cama. Yo dormiré en el suelo con el saco de
Dormir. - Propuso el cura caballerosamente.
Inmediatamente se mete en el saco, sube la cremallera y empieza a quedarse dormido.
- Padre, tengo frío. - Le susurra la monja.
El cura baja la cremallera del saco de dormir, se levanta, busca otra manta y
cubre
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