SAN PEDRO DE MERIDA: Lo prestado, es primo hermano de lo dado.

La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.

La que fue flor, algo le queda de olor.

La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.

La ropa sucia se lava en casa.

Las armas las cargan el diablo.

Las cosas de palacio, van despacio.

Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.

Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.

Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.

Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.

Las mujeres quieren ser rogadas.

La soga se rompe por lo más fino.

Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.

Las penas, con un cullillo de palo degüellan.

Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.

La suerte de la fea, la bonita la quisiera.

Las virtudes de la fea, la bonita las desea.

La última cuenta la paga el diablo.

La variedad place a la voluntad.

La verdad a medias es mentira verdadera.

La vergüenza es último que se pierde.

La vida es un misterio, desvelalo.

La zamarra y la vileza, al que se la aveza.

La zorra vieja vuélvese bermeja.

Le debe a cada santo una vela.

Leña verde mal se enciende.

Le puso el dedo en la llaga.

Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.

Limosno con escopeta no logra mucha peseta.

Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.

Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.

Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.

Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.

Lluvia y sol, tiempo de Marzo.

Lo bueno dura poco.

Lo difícil es tener, si no sabes mantener.

Lo mal adquirido, se va como ha venido.

Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.

Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Lo que dejes para después, para después se queda.