La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
Las cosas que más trabajo cuesta conseguir son las que más tiempo se conservan.
Las dilataciones son peligrosas.
Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
La suerte de la fea, la guapa la desea.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
La unión hace fuerza.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
La vergüenza, una vez perdida, se perdió para toda la vida.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Le dieron gato por liebre.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Limpio de polvo y paja.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Llegar y besar, suerte es singular.
Lleva en todo un ten con ten y todo te saldrá bien.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Lo ajeno, más que lo propio, parece bueno.