SAN PEDRO DE MERIDA: Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.

Las manos del oficial envueltas en cendal.

Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.

La soga siempre parte por lo más finito.

Las palabras sólo son buenas cuando van acompañadas de las obras.

Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Las sueños, sueños son.