SAN PEDRO DE MERIDA: Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.

La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.

La que fue flor, algo le queda de olor.

La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.

La ropa sucia se lava en casa.

Las armas las cargan el diablo.

Las cosas de palacio, van despacio.

Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.