SAN PEDRO DE MERIDA: La rama que nace torcida, nunca se endereza.

La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.

La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.

La que luce entre las ollas no luce entre las otras

La rama que nace torcida, nunca se endereza.