SAN PEDRO DE MERIDA: La peor vejez es la del espíritu.

La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta

La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.

La bondad, quien la tiene la da.

Labrar en barbecho, es labrar necio.

La buena mujer, con sus manos edifica su casa.

La burra no era arisca pero la hicieron.

La caca, lo peor es hurgarla.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.

La cara es el espejo del alma.

La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.

La cascara guarda el palo.

La ciencia no se asimila por debajo de la axila.

La conciencia vale por cien testigos.

La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.

La culpa del asno echarla a la albarda.

La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.

Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.

La envidia acorta la vida.

La labranza no tiene acabanza.

La lengua es el castigo del cuerpo.

La ley pareja no es dura.

La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.

La madre y el delantal, tapan mucho mal.

La mala no es la herramienta, sino el obrero.

La mancha de la morita, con otra verde se quita.

La más fiel memoria, no siempre es historia.

La mejor fraternidad es la fraternidad de la desgracia.

La mentira busca el rincón.

La mierda, cuanto más se revuelve más huele.

La mucha luz deslumbra y no alumbra.

La muerte lo mismo come cordero como carnero.

La muerte y el juego, no respetan privilegios.

La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.

La mujer en la cocina es una mina.

La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.

La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.

La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.

La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.

La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.

La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.

La necesidad tiene cara de hereje.

La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.

La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.

La ocasión es madre de la tentación.

La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.

La paciencia es el puerto de las miserias.

La peor vejez es la del espíritu.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.