La chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar.
La compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
La cuerda por lo más delgado se quiebra.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
La envidia y las fiebres matan al que las padeceLa Justicia y la razón, las más recias armas son.
Variante: La leña, cuanto más seca más arde.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
La luz de alante es la que alumbra.
La mala fe, no pare hembra.
La malicia de los unos nace de la estupiz de los otros.
La mar, si se parte, arroyos hace.
La mejor bellota es para el peor marrano.
La mejor suegra, vestida de negro.
Lamiendo culos a la cumbre subieron muchos.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
La muerte es imprevisible.
La muerte todas las medidas vierte.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
La mujer loca, por la vista compra la toca.
La mujer que de día calla por la noche manda.
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