SAN PEDRO DE MERIDA: La envidia y las fiebres matan al que las padeceLa...

La chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar.

La compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.

La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.

La cuerda por lo más delgado se quiebra.

La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.

La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.

La enfermedad se siente, pero la salud no.

La envidia y las fiebres matan al que las padeceLa Justicia y la razón, las más recias armas son.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Variante: La leña, cuanto más seca más arde.