SAN PEDRO DE MERIDA: El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.

El que quiere azul celeste, que le cueste.

El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.

El que se afloja se aflige.

El que se coma la carne que se coma también el hueso.

El que se hace de mieles, las moscas se lo comen.

El que siembra espinas que no espere cosechar flores.

El que tarde trilla, la lluvia le pilla.

El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.

El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.

El que tiene tienda que la atienda y sino que la venda.

El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.

El que vale para trasnochar no vale para madrugar.

El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.

El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.

El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.

El silencio hiere más, que la palabra procaz.

El sol siempre reluce.

El tiempo es el heraldo de la verdad.

El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.