El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
El que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.