Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Hay confianzas que dan asco.
Hay que cortar por lo sano.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
El que más madrugó, un talego se encontró.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
El que nace barrigón, buenas ganas que lo fajen.
La esperanza es la última en morir.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
La fuerza vence, la razón convence.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Lágrimas las del heredero son risas encubiertas.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
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