Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Hasta lo que no come le hace daño.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Hay que estar a las duras y a las maduras.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
La experiencia es a veces dolencia.
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