Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.