SAN PEDRO DE MERIDA: Ocultar la voluntad....

Permitirse algún desliz venial.
Un descuido suele ser a veces la mejor recomendación de las buenas cualidades. La envidia tiene su ostracismo, tanto más civil cuanto más criminal: acusa a lo muy perfecto de que peca en no pecar, y condena del todo lo que es perfecto en todo. La censura hiere, como el rayo, las más elevadas cualidades.

Ocultar la voluntad.
Las pasiones son los portillos del ánimo.
El saber más práctico consiste en disimular.
El que juega a juego descubierto tiene riesgo de perder.
Que compita la reserva del cauteloso con la observación del advertido. A la mirada de lince, un interior de tinta de calamar.
Es mejor que no se sepa la inclinación, para evitar ser conocido tanto en la oposición como en la lisonja.