No ser intratable.
Las verdaderas fieras están en las ciudades.
Ser inaccesible es vicio de los que se desconocen a sí mismos, los que con los honores cambian los humores.
Enfadar al principio no es camino para la estima.
Para subir al puesto agradaron a todos, y una vez en él se quieren desquitar enfadando a todos.
Por la ocupación deben tratar con muchos, pero por aspereza y arrogancia todos les huyen.
Para éstos el mejor castigo es dejarlos estar, apartando la prudencia junto con el trato.
Las verdaderas fieras están en las ciudades.
Ser inaccesible es vicio de los que se desconocen a sí mismos, los que con los honores cambian los humores.
Enfadar al principio no es camino para la estima.
Para subir al puesto agradaron a todos, y una vez en él se quieren desquitar enfadando a todos.
Por la ocupación deben tratar con muchos, pero por aspereza y arrogancia todos les huyen.
Para éstos el mejor castigo es dejarlos estar, apartando la prudencia junto con el trato.
Conocerse a sí mismo.
Conocer el carácter, la inteligencia, las opiniones y las inclinaciones.
No se puede ser dueño de sí si primero no se conoce uno mismo.
Cuando uno se despreocupe de su imagen exterior, debe conservar la interior para enmendarla y mejorarla.
Tiene que conocer las fuerzas de su prudencia y perspicacia para emprender proyectos, comprobar su tesón para vencer el riesgo, tener medido su fondo y su capacidad para todo.
Conocer el carácter, la inteligencia, las opiniones y las inclinaciones.
No se puede ser dueño de sí si primero no se conoce uno mismo.
Cuando uno se despreocupe de su imagen exterior, debe conservar la interior para enmendarla y mejorarla.
Tiene que conocer las fuerzas de su prudencia y perspicacia para emprender proyectos, comprobar su tesón para vencer el riesgo, tener medido su fondo y su capacidad para todo.