SAN PEDRO DE MERIDA: Nunca apurar ni el mal ni el bien. ...

Cuidado para que salgan bien las cosas.
Algunos ponen el objetivo más en una dirección rigurosa que en alcanzar el éxito.
El que vence no necesita dar explicaciones. La mayoría no percibe los detalles del procedimiento, sino los buenos o malos resultados.
Todo lo dora un buen final. La regla es ir contra las reglas cuando no se puede conseguir de otro modo un resultado feliz.

Nunca apurar ni el mal ni el bien.
Un sabio redujo toda la sabiduría a la moderación en todo.
Apurar el derecho es injusticia, y la naranja que mucho se exprime amarga.
Incluso en el placer nunca se debe llegar a los extremos.
El mismo ingenio se agota si se apura y sacará sangre en lugar de leche quien esquilme como si fuera un tirano.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Conseguir y conservar la reputación.
Es el usufructo de la fama.
Cuesta mucho porque nace de las eminencias, más raras cuanto son comunes las medianías.
Una vez conseguida, se conserva con facilidad.
Obliga mucho y obra más.
Es un tipo de majestad cuando llega a ser veneración, por la sublimidad de su origen y de su ámbito.
Aunque la reputación en sí misma siempre se ha valorado.