Saber esperar.
Hacerlo demuestra un gran corazón, con más amplitud de sufrimiento. Nunca apresurarse, nunca apasionarse.
Si uno es señor de sí, lo será después de los otros.
La espera prudente sazona los aciertos y madura los secretos pensamientos.
Hacerlo demuestra un gran corazón, con más amplitud de sufrimiento. Nunca apresurarse, nunca apasionarse.
Si uno es señor de sí, lo será después de los otros.
La espera prudente sazona los aciertos y madura los secretos pensamientos.