El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
El hablar bien, poco cuesta.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hombre es como el oso, entre más peludo, más hermoso.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
El hombre reina y la mujer gobierna.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna, sandios.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El juez injusto, colgado de un saúco.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
El maestro sabe lo que hace.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
El mal que no tiene cura es la locura.
El martes, ni te cases ni te embarques.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
El mejor hombre es el que gusta a todas las mujeres.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
El mirón, ¡chitón!.
El mucho joder empreña.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El parir y amasar siempre empezar.