El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
El mal que no es durable, es tolerable.
El marido celoso nunca tiene reposo.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El muerto se asusta del degollado.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.