El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
El mal que no es durable, es tolerable.
El marido celoso nunca tiene reposo.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.