SAN PEDRO DE MERIDA: El ignorante al ciego es semejante.

El gallo desde que es chico, busca el grano con el pico.

El gallo donde canta come.

El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.

El gañán y el gallo, de un año.

El gorrón tiene que ser sufrido.

El hablar mismo idioma.

El harto no se acuerda del ayuno.

El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.

El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.

El hombre es fuego y la mujer estopa: llega el diablo y sopla.

El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.

El hombre se tuerce; pero no se rompe.

El ignorante al ciego es semejante.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
El injustamente alabado, entienda que es engañado.