De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
De un golpe no se derriba un roble.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Dinero guardado, barco amarrado.