De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Dichosos los ojos que te ven.