SAN PEDRO DE MERIDA: Después de verme robado, compré un candado.

Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.

De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.

De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.

De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.

Del viejo el consejo.

De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.

De ninguno has de decir lo que de ti no quisieras oir.

De padres gatos, hijos michinos.

De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.

De sabios es variar de opinión.

Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.

Desengaños y sinsabores matan a los mejores.

Despacio, que llevo prisa.

Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.

Después de verme robado, compré un candado.