SAN PEDRO DE MERIDA: De sol de tarde, Dios te guarde.

Dar gusto, da gusto.

Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.

Dar un cuarto al pregonero.

Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.

Hay mucho que ganar y poco que perder.

Todo tiene fin, hasta los higos del confín.

Feo, pero con suerte.

De comer bien a comer mal, va en un real.

De baños y de cenas están las sepulturas llenas.

De buenas intenciones, está empedrado el infierno.

De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.

De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.

De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.

En enero, se hiela el agua en el puchero.

Enemigos grandes: vergüenza y hambres.

De Dios abajo, cada cual vive de su trabajo.

De donde vino el asno, vendrá la albarda.

De esperanzas vive el hombre, y muere de disilusiones.

De golosos y tragones están llenos los panteones.

De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.

Deja tranquilos a los perros que duermen.

De la casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.

Del agua vertida, la que pueda ser recogida.

De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.

Del cuero sale la correa.

Del joven voy, del viejo vengo.

De lo bendito, poquito.

De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.

De los escarmentados nacen los avisados.

Del trabajo nace el descansar.

Demasiado al Este es el Oeste.

De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.

De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.

De poeta y loco, todos tenemos un poco.

De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.

Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.

Desdichas y caminos hacen amigos.

De sol de tarde, Dios te guarde.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.