Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
A quien soledad quiere, todo le estorba.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Ayúdate que yo te ayudaré.
Bailarines en cojos paran.
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