SAN PEDRO DE MERIDA: Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste....

Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.

Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.

Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Al último siempre le muerde el perro.
Al último, siempre le muerde el perro.