SAN PEDRO DE MERIDA: Hay que comer para vivir, no vivir para comer.

Agua tardera, agua maicera.

Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.

Aguas tempranas, buena otoñada.

El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.

El que presta a un amigo, pierde lo prestado y pierde al amigo.

Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.

Madre piadosa hace hija asquerosa.

Todos somos iguales, pero unos menos que otros.

Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.

Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.

Boca abierta, dientes de oro.

La lengua no es de acero, pero corta.

Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.

El desperdicio, crea la necesidad.

A gana de comer, no hay mal pan.

El amor es ciego.

Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.

Como el Apóstol Trece, come y desaparece.

Amor de gato se ve por el tejado.

El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.

En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.

Hay que comer para vivir, no vivir para comer.