Un extraordinario buen sentido.
Es el trono de la razón, base de la prudencia, y por él cuesta poco acertar.
Es el regalo del cielo más deseado por ser el primero y el mejor.
Es la primera pieza de la armadura, tan necesaria que si falta cualquier otra el hombre no será llamado falto.
Su falta, se nota más.
Todas las acciones de la vida dependen de su influencia, y todas solicitan su aprobación, pues todo tiene que hacerse con seso, con buen sentido. Consiste en una propensión innata a todo lo que está de acuerdo con la razón.
Siempre se casa con lo más acertado.
Es el trono de la razón, base de la prudencia, y por él cuesta poco acertar.
Es el regalo del cielo más deseado por ser el primero y el mejor.
Es la primera pieza de la armadura, tan necesaria que si falta cualquier otra el hombre no será llamado falto.
Su falta, se nota más.
Todas las acciones de la vida dependen de su influencia, y todas solicitan su aprobación, pues todo tiene que hacerse con seso, con buen sentido. Consiste en una propensión innata a todo lo que está de acuerdo con la razón.
Siempre se casa con lo más acertado.