Saber negar.
No se debe conceder todo, ni a todos.
Tanto importa saber negar como saber conceder y pelos que mandan es una prudencia necesaria.
Y aquí interviene la forma: más se estima el no de algunos que el si de otros, porque un no dorado satisface más que un si a secas.
Es mejor que queden siempre algunos restos de esperanza para que templen lo amargo de la negativa.
No se debe conceder todo, ni a todos.
Tanto importa saber negar como saber conceder y pelos que mandan es una prudencia necesaria.
Y aquí interviene la forma: más se estima el no de algunos que el si de otros, porque un no dorado satisface más que un si a secas.
Es mejor que queden siempre algunos restos de esperanza para que templen lo amargo de la negativa.