Giran las ruedas del carro,
Entre el barro del sendero.
Esta siguiendo el camino,
Con la bridas, los romeros.
Retumba el trueno, al aire,
Se enojada Sierra Morena,
Para que caiga de golpe,
El agua que no da penas.
Las encinas se doblegan,
Los olivos van al viento.
Los aires de tempestades,
Visten las nubes de negro.
Sobre la tierra altanera,
Caen las aguas benditas.
Más sabía tiene la tierra,
Al brotar con la semilla.
Están los ejes del carro,
Sosteniéndonos la vida.
El carro y las pezoneras,
Chirriantes por la prisa.
Las riveras del riachuelo,
Se visten de hierbabuena.
Es tiempo de ver crecer,
Las flores de las adelfas.
Los romeros tienen ganas,
De vestirse con sombrero.
La vida tiene una gracia,
Que no pagas con dinero.
La fiesta se ha terminado,
Se acabaron los candiles.
Es mejor que tú te ganes,
Lo que antes prometiste.
Autor:
Críspulo Cortés cortés
El Hombre de la Rosa
Entre el barro del sendero.
Esta siguiendo el camino,
Con la bridas, los romeros.
Retumba el trueno, al aire,
Se enojada Sierra Morena,
Para que caiga de golpe,
El agua que no da penas.
Las encinas se doblegan,
Los olivos van al viento.
Los aires de tempestades,
Visten las nubes de negro.
Sobre la tierra altanera,
Caen las aguas benditas.
Más sabía tiene la tierra,
Al brotar con la semilla.
Están los ejes del carro,
Sosteniéndonos la vida.
El carro y las pezoneras,
Chirriantes por la prisa.
Las riveras del riachuelo,
Se visten de hierbabuena.
Es tiempo de ver crecer,
Las flores de las adelfas.
Los romeros tienen ganas,
De vestirse con sombrero.
La vida tiene una gracia,
Que no pagas con dinero.
La fiesta se ha terminado,
Se acabaron los candiles.
Es mejor que tú te ganes,
Lo que antes prometiste.
Autor:
Críspulo Cortés cortés
El Hombre de la Rosa