Se hallaba sucio de tierra.
De agradillo bien curtido.
Entre la albahaca y romero.
La mácula tú has perdido.
No tienes hambre de nada.
Nada quieres de elegancia.
Y suspiras ser por siempre.
Grotesco y rudo de gracia.
Será porque los bálagos.
No se ligan con el cobre.
La tez de matiz terroso.
Envuélvela con la noche.
La luz del cielo se apaga.
Se apacigua con lo oscuro.
Es la sed de vana historia.
De espíritus inmaduros.
Si quieres saber quién eres.
Restriega bien los sentidos.
Porque malgastar la vida.
Se soflama en un descuido.
Críspulo Cortés.
El Hombre de la Rosa.
De agradillo bien curtido.
Entre la albahaca y romero.
La mácula tú has perdido.
No tienes hambre de nada.
Nada quieres de elegancia.
Y suspiras ser por siempre.
Grotesco y rudo de gracia.
Será porque los bálagos.
No se ligan con el cobre.
La tez de matiz terroso.
Envuélvela con la noche.
La luz del cielo se apaga.
Se apacigua con lo oscuro.
Es la sed de vana historia.
De espíritus inmaduros.
Si quieres saber quién eres.
Restriega bien los sentidos.
Porque malgastar la vida.
Se soflama en un descuido.
Críspulo Cortés.
El Hombre de la Rosa.