SAN PEDRO DE MERIDA: Una mujer cabrioleando....

Una mujer cabrioleando.
Una naufraga arbitraria.
Bajo noche de misterio.
En sus círculos brillaba.

Cortejo y compostura.
Es natural de su casta.
Propagando con sigilo.
Al probar esa sustancia.

Exprésalo sin mesuras.
Adúlame cuando callas.
Trinidad de tus silencios.
Susurros de vanas almas.

Estoicismos de una savia.
Dale un tiempo al renacer.
Entre relumbres extraños.
Laceras siempre el querer.

Siembras los sueños vacíos.
Y almacenas tempestades.
Implantas lo destructible.
Y amparas tus vanidades.

Críspulo Cortés
El Hombre de la Rosa