SAN PEDRO DE MERIDA: Las luces de la mañana,...

Pusieron al gitanillo,
Nombres de mucha solera,
Así se llama el mocito,
Candongo Reyes Utrera,

El gitano al ir creciendo,
Las penas las deja fuera,
Jugando entre los matojos,
Y entre las jaras camperas.

La luna tiende su manto,
Al compás de las cazuelas,
Que brillan entre la brasa,
Y los humos de la hoguera.

Las estrellas en el cielo,
Con sus guiños hacen señas,
A Carmelita la guapa,
Con la luz de luna llena.

Entrando plena la noche,
Se calman ya las cegueras,
Y la escarcha entre los carros,
Pinta la tierra de seda.

En el interior del carro,
El niño mama la teta,
Y su madre acariciando,
Su tierna cara canela.

La vida sigue su curso,
En el andar por la tierra,
Y la libertad gitana,
Con el sueño se doblega.

Y calmado el campamento,
La quietud al mundo llega,
Mientras un perro devora,
La carne de la placenta.

El Candongo está soñando,
Con sonrisa placentera,
Con un banquete entre razas,
Que coman de su cazuela.

Las nubes cubren la luna,
Y la oscuridad se acerca,
Haciendo brillar las brasas,
Con remolinos de tierra.

El niño, ahíto de leche,
Su boca suelta la teta,
Con la mano que acaricia,
El pecho de la Carmela.

Las luces de la mañana,
Se funden en los sentidos,
Entre rumores del agua,
Que forman los remolinos.