La boda de los Candongos,
Con cánticos se celebra,
Mientras corre el vino viejo,
En las entrañas sin cena.
Con cánticos se celebra,
Mientras corre el vino viejo,
En las entrañas sin cena.
En el nido de su carro,
Entre el amor y la pena,
Entre el sudor de dos cuerpos,
Entre olores de canela.
Entre el amor y la pena,
Entre el sudor de dos cuerpos,
Entre olores de canela.
Fuera con tiento y fandangos,
Se calientan las ideas,
En quejidos de guitarra,
Como lo pide la tierra.
Se calientan las ideas,
En quejidos de guitarra,
Como lo pide la tierra.
Cante hondo entre jarales,
Gritos de fuentes vaqueras,
Rincones del alabastro,
De rostros finos de piedra.
Gritos de fuentes vaqueras,
Rincones del alabastro,
De rostros finos de piedra.
Es el misterio gitano,
El honor de su nobleza,
De picaresca finura,
Con sangre de Macarena.
El honor de su nobleza,
De picaresca finura,
Con sangre de Macarena.
Al nacimiento del alba,
Cuando la luna se acuesta,
Se recogen los avíos,
Para vagar por la tierra.
Cuando la luna se acuesta,
Se recogen los avíos,
Para vagar por la tierra.
En el pescante, Candongo,
Con el mechón de sus greñas,
Tapando sus verdes ojos,
De felicidad completa.
Con el mechón de sus greñas,
Tapando sus verdes ojos,
De felicidad completa.
La Carmela es levantada,
A hombros por la vereda,
Entre gritos de gargantas,
En homenaje á la hembra.
A hombros por la vereda,
Entre gritos de gargantas,
En homenaje á la hembra.
Con el paso de los meses,
Como semilla en la tierra,
Brota la vida Gitana,
Del vientre de la Carmela.
Como semilla en la tierra,
Brota la vida Gitana,
Del vientre de la Carmela.