Jesús mi apreciada Mª Carmen, fue un ciudadano Judío circuncidado, como ejemplo de la obediencia de sus padres al Sanedrín y las reglas del Talmud y la Tóra.
Los Judíos le repudian todavía, porque jamás le admitieron como hijo legitimo de su Padre, el Dios de Israel.
La ceguera de Israel arrastrará a la humanidad al desastre, porque jamás dejará de correr la sangre de los hombres por las calles de Jerusalem.
Mientras el fanatismo religioso de las dos religiones monoteístas (que están hoy enfrentadas en Tierra Santa) no finalice en la paz que Jesús pregonaba, no hay esperanza alguna para la humanidad cristiana.
Los Judíos le repudian todavía, porque jamás le admitieron como hijo legitimo de su Padre, el Dios de Israel.
La ceguera de Israel arrastrará a la humanidad al desastre, porque jamás dejará de correr la sangre de los hombres por las calles de Jerusalem.
Mientras el fanatismo religioso de las dos religiones monoteístas (que están hoy enfrentadas en Tierra Santa) no finalice en la paz que Jesús pregonaba, no hay esperanza alguna para la humanidad cristiana.