SAN PEDRO DE MERIDA: Ni siquiera un fuego en la pradera puede destruir la...

Descubrirse una conspiración.

Devolver íntegro un objeto a su legítimo dueño.

Contemplando las ciruelas, apagar la sed.

Unos crían las gallinas y otros se comen los pollos.

Tener goteras en el techo justamente cuando la lluvia cae día y noche interminablemente.

De distinta índole se forman distintos grupos.

El rosario al cuello y el diablo en el cuerpo.

Detener el galope ante el abismo del precipicio.

No le queda a uno más que el derecho al pataleo.

Poner fin a todas las actividades belicosas.

Ni siquiera un fuego en la pradera puede destruir la hierba, que crecerá de nuevo cuando sople la brisa de primavera.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Tener la vida en un hilo.