SAN PEDRO DE MERIDA: El rosario al cuello y el diablo en el cuerpo.

Descubrirse una conspiración.

Devolver íntegro un objeto a su legítimo dueño.

Contemplando las ciruelas, apagar la sed.

Unos crían las gallinas y otros se comen los pollos.

Tener goteras en el techo justamente cuando la lluvia cae día y noche interminablemente.

De distinta índole se forman distintos grupos.

El rosario al cuello y el diablo en el cuerpo.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Detener el galope ante el abismo del precipicio.