Libro cerrado, no saca letrado.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Abril y mayo, las llaves de todo el año.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
No detenerse hasta su fracaso completo.
De lo mucho a lo poco no hay más que un paso.