En los países de Occidente, la notación musical ha llegado a un gran nivel de precisión mientras que en otras culturas no se ha dado tanta importancia a este aspecto de la divulgación musical, sin que pueda afirmarse en absoluto que, por poseer una notación más precisa, la música occidental sea superior.
Durante muchos siglos la notación se ha adaptado a la comodidad de los autores y a las posibilidades de las voces o de los instrumentos, desde los neumas medievales a las partituras gráficas de la música electroacústica.
Los inicios de la escritura musical cabe situarlos en el afán de divulgar el canto gregoriano por todas las congregaciones del mundo cristiano y de preservarlo de influencias externas.
Pronto se implantó la línea horizontal como punto de referencia de la altura de las notas.