Estaban los dos amigos mirando fijamente como el fuego lo devoraba todo, cuando vieron que desde el mismo centro de las ascuas que lamían la caja y la engullían, surgieron hacía la bóveda del techo dos rayos de una intensa y brillante luz azul, los cuales asemejaban tener vida propia al girar entre la infinidad de columnas que sostenían la bóveda de la cripta con revoloteos y molinetes incesantes. Cuando las paredes sombrías del húmedo sótano se tornando de un brillante azul, apareció delante de Matania y de Rascahuertos la persona que días atrás les había dejado la caja.
Un extraño sentimiento de culpabilidad atenazó a los dos pordioseros de inmediato. Se sentían algo deshonestos por haber quemado el extraño regalo del reconocido y ahora pensaban los dos, que este insólito ser volvía para reprocharles la insensata conducta de quemar el extraordinario juego.
Y no se equivocaba ninguno de los dos amigos, las duras palabras que surgieron de su boca pelaban el aire por la intensa y helada ira que transmitían:
Y no se equivocaba ninguno de los dos amigos, las duras palabras que surgieron de su boca pelaban el aire por la intensa y helada ira que transmitían:
- ¡Deje la saciedad del hambre en vuestras manos y lo pagáis con fuego y destrucción!
¡Separé la compasión y la caridad a cambio de la miseria y lo refutasteis quemando la piedad!
¡Renunciasteis a los ingredientes de la subsistencia eternamente y denigrasteis la libertad de no tener que comer, por el fuego de la iniquidad!
¿Que futuro representáis para el hombre si os niego mi ayuda?
Finalizo la extraña presencia.
¡Separé la compasión y la caridad a cambio de la miseria y lo refutasteis quemando la piedad!
¡Renunciasteis a los ingredientes de la subsistencia eternamente y denigrasteis la libertad de no tener que comer, por el fuego de la iniquidad!
¿Que futuro representáis para el hombre si os niego mi ayuda?
Finalizo la extraña presencia.
Rascahuertos, que era algo más atrevido y osado que Matania respondió:
-Vuestra merced trataba de asustar a caminantes inofensivos. Yo, aún cuando no fui el que quemó la caja de ajedrez, estaba aburrido de la monotonía, y del riesgo que corrían nuestros estómagos al no tener que comer más. Porque vuestra merced bien sabe, que si los hombres no comen se mueren de inanición y de estrechez de vientre.
-Vuestra merced trataba de asustar a caminantes inofensivos. Yo, aún cuando no fui el que quemó la caja de ajedrez, estaba aburrido de la monotonía, y del riesgo que corrían nuestros estómagos al no tener que comer más. Porque vuestra merced bien sabe, que si los hombres no comen se mueren de inanición y de estrechez de vientre.
- ¡Sabia reflexión para un humano!
- ¿Pero que diréis si yo os otorgara el poder sobre la materia que mueve la vida orgánica, y el poder sobre la energía que mueve el Universo?
- ¿Pero que diréis si yo os otorgara el poder sobre la materia que mueve la vida orgánica, y el poder sobre la energía que mueve el Universo?
Rascahuertos desbordado por el extraño ser, dejo que respondiera Matania.
-El Creador del hombre tuvo entre sus poderosas manos lo que a nosotros nos ofrecéis hoy, y supo dominarlo con su inmortal saber. Nosotros somos mortales, y vuestra merced bien sabe que no puede exigirnos ninguna aventura que sea imposible de que la realizasen seres creados por su poder en el Paraíso Terrenal. La energía divina y Humana se une en el ombligo del neonato y de ella brota la sabiduría y el conocimiento. Si de verdad quieres hacer con nosotros la prueba de la vida, empieza por demostrar al hombre que perteneces al gremio de los inmortales, curando sus pecados terrenales.
Prepáranos para adentrarnos en la senda final de la vida, no trates de ocultar ha los ojos del hombre la podredumbre microscópica que conlleva toda la existencia de los seres vivos dentro de los planetas de un Universo conocido y desconocido.
Así finalizó la exposición de Matania.
-El Creador del hombre tuvo entre sus poderosas manos lo que a nosotros nos ofrecéis hoy, y supo dominarlo con su inmortal saber. Nosotros somos mortales, y vuestra merced bien sabe que no puede exigirnos ninguna aventura que sea imposible de que la realizasen seres creados por su poder en el Paraíso Terrenal. La energía divina y Humana se une en el ombligo del neonato y de ella brota la sabiduría y el conocimiento. Si de verdad quieres hacer con nosotros la prueba de la vida, empieza por demostrar al hombre que perteneces al gremio de los inmortales, curando sus pecados terrenales.
Prepáranos para adentrarnos en la senda final de la vida, no trates de ocultar ha los ojos del hombre la podredumbre microscópica que conlleva toda la existencia de los seres vivos dentro de los planetas de un Universo conocido y desconocido.
Así finalizó la exposición de Matania.