SAN PEDRO DE MERIDA: Un extraño sentimiento de culpabilidad atenazó a los...

Estaban los dos amigos mirando fijamente como el fuego lo devoraba todo, cuando vieron que desde el mismo centro de las ascuas que lamían la caja y la engullían, surgieron hacía la bóveda del techo dos rayos de una intensa y brillante luz azul, los cuales asemejaban tener vida propia al girar entre la infinidad de columnas que sostenían la bóveda de la cripta con revoloteos y molinetes incesantes. Cuando las paredes sombrías del húmedo sótano se tornando de un brillante azul, apareció delante de Matania y de Rascahuertos la persona que días atrás les había dejado la caja.

Un extraño sentimiento de culpabilidad atenazó a los dos pordioseros de inmediato. Se sentían algo deshonestos por haber quemado el extraño regalo del reconocido y ahora pensaban los dos, que este insólito ser volvía para reprocharles la insensata conducta de quemar el extraordinario juego.
Y no se equivocaba ninguno de los dos amigos, las duras palabras que surgieron de su boca pelaban el aire por la intensa y helada ira que transmitían:
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
- ¡Deje la saciedad del hambre en vuestras manos y lo pagáis con fuego y destrucción!
¡Separé la compasión y la caridad a cambio de la miseria y lo refutasteis quemando la piedad!
¡Renunciasteis a los ingredientes de la subsistencia eternamente y denigrasteis la libertad de no tener que comer, por el fuego de la iniquidad!
¿Que futuro representáis para el hombre si os niego mi ayuda?
Finalizo la extraña presencia.