SAN PEDRO DE MERIDA: Este predicador de las cruzadas había infundido a las...

Introducción.
Una enorme y extraordinaria hazaña, fue la odisea de los monjes soldados que fueron aureolados por la conquista de Jerusalén, esos hombres que fueron recubiertos de heroísmo de ideales y de cantidades ingentes de sangre.
San Bernardo tenía prohibida a los miembros de la Orden el contacto con mujeres, el tener malos hábitos, el soñar con buenas cosas, comer en abundancia y cazar.
Debían estar en todo instante preparados para combatir, aunque el combate fuera uno contra diez, ya que la muerte era la mejor recompensa en su misión salvadora.

La edad media es el periodo más oscuro y triste en esa ilusoria patraña en la historia de la humanidad.
Cuantos millones de seres humanos han padecido hambre y miseria para desagraviar los desbocados apetitos de una clase social privilegiada que a sido repugnante ignorante y soberbia.

Este predicador de las cruzadas había infundido a las tropas del templo una exaltación muy parecida a la que hacía triunfar a los árabes que luchaban por Mahoma.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Asombra aún en la actualidad lo que hicieron esos guerreros instituidos desde los vestigios del templo de Salomón, que recibieron de la filosofía oriental.
Allí estaban los auténticos orígenes de los ritos, de sus símbolos, de su alfabeto y de sus secretos.