Introducción.
Una enorme y extraordinaria hazaña, fue la odisea de los monjes soldados que fueron aureolados por la conquista de Jerusalén, esos hombres que fueron recubiertos de heroísmo de ideales y de cantidades ingentes de sangre.
San Bernardo tenía prohibida a los miembros de la Orden el contacto con mujeres, el tener malos hábitos, el soñar con buenas cosas, comer en abundancia y cazar.
Debían estar en todo instante preparados para combatir, aunque el combate fuera uno contra diez, ya que la muerte era la mejor recompensa en su misión salvadora.
Una enorme y extraordinaria hazaña, fue la odisea de los monjes soldados que fueron aureolados por la conquista de Jerusalén, esos hombres que fueron recubiertos de heroísmo de ideales y de cantidades ingentes de sangre.
San Bernardo tenía prohibida a los miembros de la Orden el contacto con mujeres, el tener malos hábitos, el soñar con buenas cosas, comer en abundancia y cazar.
Debían estar en todo instante preparados para combatir, aunque el combate fuera uno contra diez, ya que la muerte era la mejor recompensa en su misión salvadora.